El crédito en El Salvador continúa expandiéndose y consolidándose como uno de los principales motores de financiamiento de la economía. A febrero de 2026, la cartera total del sistema financiero —incluyendo bancos, bancos cooperativos y sociedades de ahorro y crédito (SAC)— alcanzó los USD 21.056,8 millones, de acuerdo con datos de la Superintendencia del Sistema Financiero (SSF).
El crecimiento del crédito está liderado por la banca tradicional, que concentró USD 19.242,9 millones, equivalentes a más del 90% del total del sistema. Por su parte, los bancos cooperativos sumaron USD 1.428,6 millones, mientras que las SAC alcanzaron USD 385,3 millones, reflejando su rol complementario en el financiamiento, especialmente en segmentos de menor escala.
En términos de flujo, durante febrero de 2026 se colocaron USD 953,7 millones en créditos a través de bancos, USD 13 millones mediante bancos cooperativos y USD 22 millones por parte de las SAC, para un total cercano a USD 988,7 millones en financiamiento mensual.
La estructura del crédito de los tres tipos de entidades financieras en conjunto reveló una alta concentración sectorial. El consumo lideró con un saldo consolidado de USD 6.940,5 millones, lo que representa aproximadamente un 33% del total del sistema financiero. Este segmento se posicionó como el principal destino del financiamiento, impulsado por la demanda de los hogares.
El comercio ocupó el segundo lugar, con USD 3.221,1 millones, seguido por la adquisición de vivienda, que alcanzó USD 3.186,4 millones. En conjunto, estos tres sectores concentran más del 60% de la cartera total, evidenciando una economía fuertemente vinculada al consumo interno y la actividad comercial.
Otros sectores también mostraron una participación relevante. Los servicios acumularon USD 2.001,3 millones, mientras que la industria manufacturera registró USD 1.813,6 millones, reflejando la presencia de financiamiento en actividades productivas, aunque en menor proporción frente al consumo.
El sector construcción, por su parte, sumó USD 1.497,9 millones, asociado principalmente a proyectos inmobiliarios y de infraestructura. En tanto, el grupo de “otros sectores” —que incluye actividades como agropecuario, energía, transporte y servicios financieros— alcanzó USD 2.396 millones en conjunto.
La distribución del crédito evidencia una estructura donde los segmentos vinculados al consumo y comercio predominan sobre aquellos relacionados con la producción. Esto plantea desafíos en términos de profundidad financiera y canalización de recursos hacia sectores que pueden impulsar el crecimiento económico de largo plazo.
En el contexto regional, este patrón no es exclusivo de El Salvador. En varios países de América Latina, el crédito al consumo suele representar una proporción significativa de la cartera total, lo que limita el financiamiento hacia sectores productivos y de inversión.
No obstante, el crecimiento sostenido del crédito y su diversificación entre distintos tipos de instituciones financieras reflejan una mayor disponibilidad de financiamiento en el país. En un entorno donde nuevas tecnologías financieras comienzan a ganar terreno en la región, la evolución del crédito tradicional también será un factor clave para medir la transformación del sistema financiero.
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