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Kevin Rivera
Escrito por Kevin Rivera,Redactor de plantilla
Fernando Quirós
Revisado por Fernando Quirós,Editor de plantilla

La SFC de Colombia activó las finanzas abiertas obligatorias

Colombia implementa finanzas abiertas obligatorias y apuesta por más competencia y acceso al crédito.

La SFC de Colombia activó las finanzas abiertas obligatorias
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Colombia se sumó al grupo de países que avanzan hacia modelos financieros más abiertos e interoperables, luego de oficializar un marco normativo integral que obliga a las entidades financieras a compartir datos, siempre bajo el consentimiento previo, expreso e informado de los usuarios. La medida, contenida en el Decreto 0368 de 2026, marca un punto de inflexión en la evolución del sistema financiero colombiano.

El anuncio fue compartido por la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC), que lidera este proyecto desde hace varios años como parte de su estrategia de transformación del sector, en un comunicado publicado en su sitio web. Según el superintendente financiero, César Ferrari, la implementación de finanzas abiertas obligatorias “va a incidir de manera positiva en el desarrollo del sistema financiero, y va a generar más competencia”.

El modelo de finanzas abiertas —también conocido como open finance— permite que los consumidores autoricen a distintas entidades a acceder y utilizar su información financiera, lo que facilita la creación de nuevos productos y servicios más personalizados. Este enfoque rompe con el esquema tradicional donde los datos permanecen aislados en cada institución, limitando la innovación y la competencia.

Uno de los principales objetivos del decreto es fortalecer tres pilares clave del sistema financiero: precios más competitivos, libre entrada y salida de participantes, y mayor simetría de la información. “Puedo prever una mayor competencia y, por lo tanto, mayor acceso al crédito y mejores condiciones para el consumidor financiero”, afirmó Ferrari.

El nuevo marco normativo establece que la participación en el sistema será obligatoria para las entidades vigiladas por la SFC, tanto como proveedoras como receptoras de datos. Esto implica que bancos, aseguradoras y otras instituciones deberán adaptarse a estándares comunes para compartir información de manera segura y eficiente. Al mismo tiempo, se abre la puerta a que terceros no vigilados, como fintechs, participen de forma voluntaria, ampliando el ecosistema financiero.

En este contexto, la SFC jugará un rol central en la implementación del sistema. Entre sus funciones estará la administración de un directorio de participantes que permitirá identificar a los actores involucrados y sus respectivos roles. Además será responsable de definir los estándares técnicos, tecnológicos y operativos que regirán el intercambio de información.

El regulador también deberá publicar, en un plazo máximo de seis meses, un cronograma de estandarización que permita una implementación gradual del modelo. Este enfoque busca evitar disrupciones en el sistema y garantizar una transición ordenada hacia las finanzas abiertas.

La iniciativa se enmarca dentro del Plan Nacional de Desarrollo “Colombia Potencia Mundial de la Vida” y consolida un proceso que inició con la Circular Externa 004 de 2024. Con ello el país busca posicionarse como un referente regional en innovación financiera, siguiendo tendencias globales, donde la apertura de datos se ha convertido en un catalizador clave para la digitalización.

Más allá del impacto en la competencia, expertos señalan que este modelo puede tener efectos directos en la inclusión financiera. Al permitir que más actores accedan a información —con autorización del usuario— se facilita la evaluación de riesgos y la oferta de productos a segmentos tradicionalmente excluidos del sistema financiero.

En América Latina, donde el acceso al crédito sigue siendo limitado en comparación con economías más desarrolladas, la implementación de finanzas abiertas podría representar una oportunidad para dinamizar el mercado. Colombia, con esta decisión, no sólo moderniza su marco regulatorio, sino que también envía una señal clara sobre la dirección que podría tomar la región en los próximos años.

Con este paso, el sistema financiero colombiano entra en una nueva etapa, donde los datos se convierten en un activo clave para impulsar la competencia, la innovación y la inclusión. El reto ahora estará en la ejecución: lograr que los distintos actores adopten el modelo de manera efectiva y que los beneficios prometidos se traduzcan en mejores condiciones para los usuarios.

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