La Asociación de Oficiales de Cumplimiento de Panamá (ASOCUPA) organizó un evento junto a Crime Stoppers Latinoamérica para acercarse a la Comisión Nacional de Activos Digitales de El Salvador (CNAD) y conocer de cerca el modelo regulatorio que el país centroamericano ha construido en los últimos años.
La actividad reunió a más de 200 asistentes entre oficiales de cumplimiento, abogados, representantes del sector fintech y funcionarios de alto nivel de las principales superintendencias de Panamá.
Catherine Cardoze, presidenta de ASOCUPA, explicó en conversación con Cointelegraph en Español que la iniciativa surgió de la necesidad de obtener referentes concretos antes de que Panamá defina su propio marco normativo para activos digitales.
Para Cardoze, El Salvador es hoy una referencia ineludible: su sistema regulatorio lleva años en funcionamiento y está más maduro que el del resto de la región, lo que lo convierte en el punto de partida ideal para que otros países evalúen su propio camino:
No podemos dar las mejores propuestas a la comunidad de cumplimiento en Panamá si desconocemos temas que son demasiado técnicos
ASOCUPA cuenta con más de 500 miembros y opera desde hace más de 15 años en Panamá, agrupando tanto a sectores financieros como no financieros, entre ellos inmobiliarias, vendedores de vehículos, abogados y contadores, todos sujetos a la Ley 23 sobre prevención del blanqueo de capitales, financiamiento al terrorismo y financiamiento de armas de destrucción masiva.
La asociación realiza capacitaciones mensuales en formato webinar y celebra anualmente un congreso internacional en octubre, que el año pasado convocó a más de 1.300 personas de 12 países.
El modelo salvadoreño: regular lo que se puede supervisar
Juan Carlos Reyes, presidente de la CNAD, fue uno de los expositores principales del evento. Según relató a este medio, el encuentro incluyó también una reunión privada con la Unidad de Análisis Financiero (UAF) de Panamá, donde se compartieron detalles del proceso de supervisión y desarrollo regulatorio de El Salvador.
El mensaje central que Reyes transmitió tiene un principio rector claro: concentrarse en los instrumentos que admiten trazabilidad y supervisión efectiva, y descartar aquellos que no. Bajo esa lógica, El Salvador desarrolló una matriz de riesgo para los distintos instrumentos de activos digitales, priorizando aquellos que ofrecen mecanismos concretos de monitoreo:
Nosotros apagamos la bulla. La bulla es todo lo de cripto. Nos enfocamos en cosas que pueden ser reguladas y supervisadas

Otro pilar del modelo salvadoreño es el trabajo coordinado con los exchanges. Estas plataformas proveen a la CNAD información sobre patrones de movimiento y alertas de operaciones sospechosas, lo que le permite a la comisión conducir investigaciones internas.
"Los exchanges tienen buenos equipos de compliance y nos alimentan con información de qué es lo que ellos miran como sospechoso", explicó Reyes.
Para el presidente de la CNAD, el horizonte de la industria apunta hacia la integración de blockchain en los instrumentos financieros tradicionales, y es ahí donde El Salvador concentra sus esfuerzos. Esa visión ha permitido que compañías especializadas en tokenización como Tether operen en el país bajo un marco regulatorio claro y predecible, algo que Reyes destacó como evidencia de que el enfoque funciona.
Panamá: múltiples propuestas, sin definición de quién regula
Pese al interés demostrado por los asistentes panameños, la situación regulatoria del país istmeño sigue sin resolverse. Actualmente existen varias propuestas de ley distintas para regular activos digitales, pero según Reyes, ninguna está unificada.
Reyes describió el dilema de Panamá con una analogía: mientras El Salvador tuvo un desarrollo más tardío y pudo especializarse en activos digitales desde una etapa temprana, Panamá construyó durante décadas una industria financiera tradicional de enorme peso, con cuatro superintendencias y sin banco central. Ese andamiaje institucional, diseñado para un modelo financiero convencional, hoy dificulta definir a qué entidad le correspondería asumir la regulación de este nuevo sector.
Reyes fue enfático en que la espera tiene un costo alto. El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) ya incorporó en su última ronda las recomendaciones 15 y 16 sobre activos virtuales, lo que implica que los países deben contar con algún esquema de registro, supervisión o licenciamiento:
Sentarse y esperar es muy peligroso. Alguien tiene que tomar la decisión y decir cómo vamos a avanzar, porque esto toma mucho tiempo en desarrollar
El evento dejó también una señal clara sobre el estado del debate interno en Panamá. Hasta ahora, la discusión sobre cómo regular los activos digitales había transcurrido de forma fragmentada, sin que ninguna de las propuestas legislativas lograra imponerse ni contar con el respaldo de todos los actores involucrados.
La presencia de funcionarios de alto nivel de las superintendencias panameñas en la sala reflejó un interés institucional. Para Reyes, ese detalle no es menor: sin una autoridad que tome la iniciativa y defina quién asume la supervisión, Panamá corre el riesgo de llegar tarde a una transformación que el resto de la región ya está procesando.
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De la teoría a la práctica
Para Cardoze, el valor diferencial del encuentro estuvo en que no se trató de una presentación teórica sobre normativas, sino de una exposición de casos reales sobre cómo funciona el ecosistema regulatorio en la práctica. Eso, sumado a la presencia de reguladores en la sala, convirtió lo que inicialmente estaba pensado como un ejercicio de sensibilización en algo que Cardoze describió como "una actividad inspiradora para el mercado".
En su evaluación, el evento logró mover a los asistentes de una postura de escepticismo hacia una apertura real frente a los activos digitales. "Pasamos de estar un poco reacios a estar más abiertos a entender que esto seguirá existiendo", señaló Cardoze, quien además destacó que la convocatoria incluyó a los principales reguladores panameños como oyentes, lo que le da al diálogo una dimensión institucional que va más allá del sector de cumplimiento.
ASOCUPA planea continuar profundizando su colaboración con la CNAD, con miras a futuras iniciativas de capacitación. El congreso internacional de octubre en Panamá podría ser el próximo espacio para ampliar ese diálogo, en un momento en que la presión regulatoria internacional y el crecimiento de la industria de activos digitales exigen respuestas concretas de toda la región.
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