El desarrollo de inteligencia artificial (IA) en América Latina avanza de forma desigual, pero con casos que comienzan a destacar por su velocidad de ejecución y visión estratégica.
En conversación con Cointelegraph en Español, Kurt Yáñez, jefe de desarrollo de negocios de IA de Dell Technologies para México, Centroamérica y el Caribe, afirmó que El Salvador se perfila como uno de los países que está marcando la pauta en la región, especialmente en el impulso de la denominada inteligencia artificial soberana.
Durante su participación en un evento reciente, el ejecutivo explicó que este concepto se basa en la capacidad de un país para desarrollar sus propios proyectos de IA mediante el control de tres pilares fundamentales: infraestructura de cómputo, datos y talento humano.
“La IA soberana consiste en que un país tenga la capacidad de desarrollar sus propios proyectos con infraestructura local, talento local y control de sus datos”, explicó Yáñez, al subrayar que este enfoque permite a las naciones reducir su dependencia de proveedores externos y fortalecer su competitividad.
El ejecutivo enfatizó que, aunque herramientas como los modelos de lenguaje han popularizado la IA, el alcance de esta tecnología es mucho más amplio:
La gente suele pensar en ChatGPT o modelos similares, pero la inteligencia artificial también permite desarrollar modelos sísmicos, simulaciones avanzadas o soluciones en salud, como el estudio del protein folding, para crear medicamentos más efectivos
En este contexto, Yáñez advirtió que el acceso a capacidad de cómputo será un factor determinante en la economía global. “El país que no computa, no compite”, afirmó, retomando una idea que, según explicó, resume la urgencia de invertir en infraestructura tecnológica para no quedar rezagado frente a otras economías.
Desde su perspectiva, El Salvador ha logrado diferenciarse en la región por su capacidad de ejecución. “Hay muchos países que tienen visión, pero aquí hay visión y ejecución. Las cosas suceden”, señaló, al destacar que esta combinación ha permitido al país avanzar en la construcción de un ecosistema tecnológico enfocado en IA.
Yáñez también destacó que el país se está convirtiendo en referencia para otras naciones interesadas en desarrollar inteligencia artificial soberana. Según explicó, este proceso no sólo implica inversiones en hardware, sino también la articulación de múltiples actores del sector tecnológico.
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El desarrollo de IA, indicó, responde a lo que algunos expertos denominan un sistema de capas, que incluye desde energía y semiconductores hasta software, aplicaciones y talento. “No hay una sola empresa que pueda resolver todo el ecosistema de la inteligencia artificial. Se requiere la colaboración de múltiples socios tecnológicos”, afirmó.
En ese sentido, mencionó la importancia de alianzas con compañías especializadas en infraestructura energética, centros de datos y software, así como la participación de actores locales con conocimiento del mercado.
Otro de los elementos que, según Yáñez, posiciona a El Salvador en un lugar relevante es su apuesta por infraestructura avanzada de cómputo, incluyendo el despliegue de chips de alto rendimiento que permiten procesar grandes volúmenes de datos a nivel local.
Esto, explicó, no sólo fortalece la soberanía tecnológica, sino que abre oportunidades económicas:
Tener acceso cercano y con costo accesible a capacidad de cómputo permite que surjan startups, que se atraiga inversión extranjera y que se potencie el talento local
El ejecutivo también resaltó el papel del talento salvadoreño en el ecosistema tecnológico. Según indicó, el país destaca en contribuciones a proyectos de código abierto a nivel regional, lo que evidencia una base sólida para el desarrollo de soluciones innovadoras.
“El talento ya está. Ahora, con infraestructura de cómputo disponible, es cuestión de que los desarrolladores comiencen a construir soluciones que transformen la manera en que se trabaja en la región”, sostuvo.
Finalmente, Yáñez consideró que América Latina tiene una oportunidad real de posicionarse en la economía global de la inteligencia artificial, siempre que logre consolidar inversiones en infraestructura y formación de talento.
“Estamos viendo cómo se construye la vanguardia tecnológica en Latinoamérica. No es algo fantasioso, es alcanzable”, concluyó.
Con iniciativas como las impulsadas en El Salvador, la región comienza a explorar un modelo en el que la inteligencia artificial no sólo se consume, sino que también se desarrolla y se adapta a las necesidades locales, marcando un posible cambio en su rol dentro del ecosistema tecnológico global.
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