“Uruguay ha optado por una estrategia preventiva frente al crecimiento global de los activos digitales”. Así lo explicó Patricia Tudisco, intendente de Supervisión Financiera de la Superintendencia de Servicios Financieros —dependencia del Banco Central del Uruguay—, quien señaló que, aunque el mercado local aún no tiene un peso significativo, el país ha decidido avanzar en su regulación antes de que alcance una escala mayor.
“Hoy por hoy el mercado no es un mercado relevante, pero entendemos igual que es un mercado en el cual teníamos que entrar”, afirmó Tudisco en conversación con Cointelegraph en Español, al destacar que el objetivo es evitar ajustes regulatorios apresurados en el futuro.

El enfoque uruguayo parte de una premisa institucional clara: los activos digitales pueden tener implicaciones directas sobre el sistema financiero y los sistemas de pago, ámbitos que forman parte de las competencias del banco central. En este contexto, se creó un grupo de trabajo que concluyó que estos activos debían ser considerados materia “bancocentralista”, es decir, bajo la órbita del regulador financiero tradicional.
A partir de esa definición, Uruguay promovió un anteproyecto de ley que incorpora dentro de las potestades del banco central la regulación y supervisión de los proveedores de servicios de activos virtuales. A diferencia de otros modelos —como el de El Salvador—, el país sudamericano no ha creado una entidad independiente para esta tarea, sino que ha optado por integrar estas funciones dentro de su estructura existente.
“El Banco Central tiene entre sus finalidades la estabilidad y solvencia del sistema financiero, y siendo que esto podría tener impacto, se entendió que debía estar dentro del regulador”, explicó Tudisco.
En materia de tokenización y mercados de valores, Uruguay también ha dado pasos relevantes desde el plano legal. La funcionaria detalló que se realizaron modificaciones a la ley de mercado de valores para habilitar la emisión de valores escriturales mediante registros descentralizados, lo que abre la puerta a instrumentos como los security tokens. Sin embargo, este avance aún no se ha materializado en la práctica.
“La ley hoy habilita esto, lo que todavía no hemos hecho es la reglamentación”, señaló, agregando que hasta la fecha no se ha presentado ningún proyecto bajo este esquema.
Este enfoque refleja una etapa temprana del mercado uruguayo, donde las bases legales comienzan a construirse antes de que exista una demanda significativa. Para Tudisco, esta anticipación responde a una estrategia deliberada de ordenamiento y desarrollo progresivo.
En paralelo, Uruguay observa con atención experiencias internacionales, particularmente en América Latina. En ese sentido, Tudisco destacó el modelo salvadoreño como un caso de estudio relevante para los reguladores:
Es muy interesante el foco que ha puesto en tener un ecosistema saludable, con requisitos claros de autorización y controles tanto en la pre-operación como en la post-operación
La funcionaria subrayó que la cooperación entre reguladores es un pilar clave en este proceso, ya que permite compartir experiencias y adaptar buenas prácticas a cada contexto nacional. En el caso de Uruguay, esto implica analizar modelos más avanzados para diseñar una regulación acorde a su realidad económica y jurídica.
A pesar de que el mercado local aún es incipiente, Tudisco consideró que el país cuenta con condiciones favorables para el desarrollo futuro de esta industria. Entre ellas, mencionó la estabilidad económica, la seguridad jurídica y el nivel de desarrollo tecnológico.
“Creo que tiene ciertas condiciones que pueden hacer que pueda haber interés de instalarse en Uruguay, no solamente para dar servicio a uruguayos, sino desde Uruguay abrirse a un mercado hacia afuera”, indicó.
En cuanto a las perspectivas, la funcionaria reconoció que el futuro del sector es incierto, pero anticipó un desarrollo gradual con potencial positivo. La estrategia, en este sentido, seguirá siendo acompañar la evolución del mercado con regulación oportuna.
Finalmente, Tudisco calificó como “visionario” el trabajo regulatorio desarrollado por El Salvador, destacando su capacidad para combinar supervisión, claridad normativa y atracción de inversión.
“Ha logrado el desarrollo tanto de la regulación y supervisión, siendo pionero en la materia, y también atraer un nivel de inversión que revitaliza la economía”, concluyó.
Con este enfoque, Uruguay busca posicionarse como un actor preparado para un mercado que, aunque aún pequeño en su territorio, podría ganar relevancia en los próximos años a medida que los activos digitales continúen expandiéndose a nivel global.
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