La economía de El Salvador mantendría una trayectoria de crecimiento sostenido durante 2026, con una expansión proyectada entre 3% y 3,5%, de acuerdo con estimaciones del Banco Central de Reserva (BCR). Este desempeño no sólo superaría los promedios históricos de las últimas décadas, sino que también reflejaría un cambio estructural en los motores del crecimiento económico del país, cada vez más apoyados en factores internos.
Según el banco central, la proyección para 2026 está por encima del crecimiento promedio de 2,5% registrado entre 1991 y 2019, así como del 2% observado en el período posterior a la dolarización (2001-2019). También supera el promedio de 2,3% alcanzado entre 2014 y 2018, años marcados por mayores niveles de inseguridad, lo que sugiere una mejora en las condiciones económicas actuales.
El BCR señaló que este crecimiento estaría impulsado principalmente por una combinación de factores internos, entre los que destacan las mejoras en seguridad, el incremento de la inversión pública y privada, y una mayor fortaleza del consumo interno. Estos elementos han contribuido a consolidar un entorno de mayor confianza para la inversión y el desarrollo de actividades productivas.
En particular, la inversión privada se posiciona como el principal motor del crecimiento en 2026, respaldada por un portafolio de proyectos en ejecución que supera los USD 9.000 millones. Este volumen de inversión incluye proyectos en sectores estratégicos como construcción, comercio y servicios, destacando el desarrollo de complejos habitacionales —especialmente verticales—, la expansión de infraestructura comercial y corporativa, así como la construcción de parques logísticos e industriales.
Asimismo, el dinamismo de la inversión también se refleja en el crecimiento del sector turístico, con inversiones en complejos hoteleros y proyectos orientados a fortalecer la oferta del país como destino internacional. Este componente ha cobrado relevancia en los últimos años debido al aumento sostenido en la llegada de visitantes.
Por su parte, la inversión pública también juega un rol clave en la dinamización económica. El BCR destaca que los proyectos estratégicos impulsados por el Gobierno superarían los USD 1.000 millones, incluyendo iniciativas como el Aeropuerto del Pacífico, el Estadio Nacional, el Viaducto Morazán y sistemas de transporte urbano como el Metrocable. Estas inversiones buscan mejorar la conectividad, elevar la competitividad y generar un efecto multiplicador en distintos sectores de la economía.
El consumo privado continuará siendo otro de los pilares del crecimiento económico. Este se encuentra respaldado por una mejora sostenida en los ingresos de los hogares, tanto por salarios como por actividades independientes, así como por el flujo constante de remesas familiares. A febrero de 2026, las remesas alcanzaron USD 1.524,8 millones, con un crecimiento de 8,4% interanual, lo que sigue siendo un factor clave para sostener la demanda interna.
Adicionalmente, diversas medidas orientadas a contener el costo de vida han contribuido a fortalecer el consumo. Entre ellas se encuentran subsidios a servicios básicos, programas de abastecimiento y mecanismos de supervisión de precios en productos estratégicos, lo que ha permitido preservar el poder adquisitivo de la población.
El turismo se consolida como uno de los sectores más dinámicos de la economía salvadoreña. Para 2026, se proyecta la llegada de aproximadamente 4,2 millones de visitantes internacionales, impulsada por la mejora en la seguridad, la promoción internacional del país y la realización de eventos de alcance global. Sólo en el primer trimestre del año, El Salvador recibió 1,3 millones de visitantes, lo que representa un incremento de 34% en comparación con el mismo período de 2025.
Otros indicadores económicos también reflejan el dinamismo en lo que va de 2026. El Índice de Volumen de la Actividad Económica (IVAE) creció 5%, mientras que el Índice de Producción Industrial registró un aumento de 6,4% en enero. Asimismo, la recaudación tributaria creció 5,8%, el crédito total aumentó 8,1% y el consumo aparente de cemento —indicador clave del sector construcción— registró un alza de 11,7%.
En paralelo, la inversión pública ejecutada mostró un crecimiento significativo de 179,2% a febrero, alcanzando USD 144,3 millones frente a USD 51,7 millones en el mismo período de 2025, lo que evidencia una aceleración en la ejecución de proyectos de infraestructura.
Las proyecciones del BCR coinciden con las estimaciones de organismos internacionales como el Banco Mundial y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, que prevén un crecimiento de 3% y 3,4%, respectivamente, para El Salvador en 2026.
En conjunto, estos factores reflejan una economía que continúa fortaleciendo sus fundamentos estructurales, con una demanda interna robusta, mayor inversión y una creciente diversificación de sus motores de crecimiento, lo que permitiría sostener una trayectoria de expansión en el corto plazo, incluso frente a un entorno internacional desafiante.
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