La industria fintech en Iberoamérica supera las 6.000 empresas activas, según estimaciones de las cámaras nacionales que integran la Alianza Fintech Iberoamérica. De ese universo, 2.709 están formalmente asociadas, lo que equivale a una tasa de representación del 37% del ecosistema regional.
El dato proviene de un próximo estudio elaborado con información levantada en octubre de 2025, según confirmó Erick Chacón, presidente de la Asociación Fintech de El Salvador y líder del Instituto Fintech, entidad académica y de investigación adscrita a la organización, próxima a establecerse en San Salvador.
"Estamos entrando en una etapa de maduración. El ecosistema sigue creciendo, pero hay un trabajo enorme para que las asociaciones logren la afiliación del 100% de las empresas que operan", señaló Chacón.
Una cifra construida desde abajo
El número de 6.000 empresas no proviene de un registro centralizado, sino de la agregación de las percepciones y directorios que cada cámara nacional maneja sobre su propio mercado.
"Los datos de las cámaras tienen una clara percepción del mercado. Este número, si bien es estimado, es muy cercano a la realidad por ese contacto directo que tienen las cámaras del ecosistema", explicó Chacón.

La brecha entre el universo total y la membresía activa se explica porque los ecosistemas fintech están en etapas tempranas. Chacón apuntó también a una resistencia cultural dentro del propio sector: los fundadores de startups fintech, especialmente los más jóvenes, tienden a no valorar la agremiación como una herramienta estratégica.
"El mayor problema es la resistencia de algunos fundadores que no le dan mucho valor a agremiarse. Como gremio somos más fuertes y podemos hacer mejores cosas", indicó.
Crecimiento neto del 8,5% en membresía
A pesar de la brecha de representación, las empresas asociadas crecieron de 2.596 a 2.709 entre 2024 y 2025, un incremento neto de 203 compañías que representa una variación del 8,5%. El resultado es positivo en términos absolutos, aunque matizado por el comportamiento dispar entre mercados: Brasil, España y Paraguay reportaron bajas en su membresía, principalmente por depuraciones internas y la salida de empresas extranjeras o startups que cesaron operaciones o no lograron consolidarse en sus mercados locales.
Brasil, el mayor ecosistema de la región con una estimación de 1.728 empresas activas, pasó de reportar 701 miembros asociados a 570, una caída que Chacón atribuye a una limpieza deliberada de la base de datos, no a un retroceso del sector. "Lo que vemos es madurez de las asociaciones en tomar decisiones de depuración", indicó.
La asociación salvadoreña, por su parte, realizó también una depuración en diciembre, retirando 15 empresas que habían cesado operaciones o abandonado el mercado local.
Activos digitales cede posiciones por una reclasificación, no por retroceso
En el ranking de categorías, pagos digitales mantiene el primer lugar con cerca de 591 empresas reportadas. Sin embargo, uno de los movimientos más relevantes del nuevo reporte es el desplazamiento de activos digitales del tercer al cuarto lugar, con 153 empresas clasificadas en esa vertical.
Chacón aclaró que el cambio no refleja una contracción real del segmento, sino una reclasificación masiva ejecutada por Brasil, que trasladó un volumen importante de sus miembros hacia la categoría de tecnología fintech. Según el representante gremial, previamente dicho país no utilizaba la clasificación propuesta por la alianza, y al hacerlo se dio ese drástico cambio. Esa categoría pasó de 41 a 251 empresas reportadas por el país brasileño en un solo ciclo, lo que la elevó al segundo lugar del ranking regional, por encima de crédito digital, que quedó en tercera posición.
A nivel de países, la vertical de activos digitales mostró movimientos significativos. Chile pasó de 2 a 14 empresas reportadas en esa categoría. Guatemala, que en el estudio anterior no registraba ninguna, incorporó 7 en el nuevo reporte. México también mostró señales de actividad creciente en el segmento. En contraste, España redujo su reporte de 20 a 10 empresas, tendencia que Chacón vincula al impacto del marco regulatorio MiCA, que ha llevado a algunas compañías a salir del mercado o a no renovar su membresía.
"Yo espero que activos digitales supere a crédito digital ya este año o el próximo", precisó Chacón, anticipando que en el estudio de 2026 esa vertical podría recuperar posiciones conforme más cámaras actualicen y completen su clasificación. El Salvador, por ejemplo, no había incorporado aún su conteo local al consolidado regional al momento del levantamiento de datos.
El Salvador y la agenda regulatoria
Entre los hallazgos del estudio destaca que El Salvador registra la mayor densidad de empresas fintech por millón de habitantes de toda Iberoamérica, una métrica que posiciona al país como un ecosistema de alta concentración relativa pese a su tamaño de mercado. En términos de densidad asociativa —empresas afiliadas a cámara por habitante— el país ocupa el tercer lugar, superado únicamente por Paraguay.
En el plano normativo, Chacón describió un cambio de estrategia a nivel regional: el abandono del impulso a leyes fintech integrales en favor de legislaciones sectoriales específicas. La decisión no es unilateral de la alianza; refleja una percepción compartida con organismos multilaterales, con quienes la alianza ha coincidido en posición en reuniones recientes. El diagnóstico es que los proyectos de ley fintech de alcance general han encontrado demasiada resistencia en los congresos de la región y difícilmente avanzará en el corto plazo:
Observamos menos interés de promover leyes fintech generales, pero vemos más interés en crear leyes de verticales específicas del fintech
Open Finance, pagos instantáneos y tokenización de activos son ahora las tres prioridades de la Alianza. La tokenización, en particular, aparece como la apuesta de mayor tracción para los próximos años, en línea con iniciativas legislativas que avanzan en varios países de la región y con el interés creciente del sector privado en ese segmento.
El crecimiento del 8,5% en membresía, sumado a la revitalización de la inversión en fintech que Chacón describe para 2025 y 2026, configura un ecosistema que avanza hacia su consolidación, aunque con tareas pendientes: ampliar la representación gremial, completar los marcos regulatorios sectoriales y lograr que las empresas que operan fuera de las cámaras entiendan el valor de participar en ellas.
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