La claridad regulatoria pesa más que el tamaño del mercado o la carga tributaria a la hora de atraer inversión internacional hacia proyectos fintech y operaciones financieras on-chain en América Latina. Esa es la conclusión que compartieron en conversación con Cointelegraph en Español José Rodríguez y Carlos Rivas, socios fundadores de la firma legal Nodeman, en El Salvador.
El Salvador como laboratorio regulatorio
Para Rodríguez, El Salvador ha construido en los últimos años una arquitectura institucional sin precedentes en la región. El conjunto normativo vigente —que incluye la Ley de Emisión de Activos Digitales (LEAD), la Ley de Bancos de Inversión y la Ley de Fondos de Inversión Privados Alternativos— ofrece a los participantes del mercado una base legal desde la cual estructurar productos financieros digitales con seguridad jurídica:
La regulación proporciona seguridad jurídica y claridad tanto para inversionistas como para los operadores del ecosistema. En la medida en que la regulación está bien sistematizada, los participantes perciben madurez para tomar decisiones informadas y concretar planes de negocio e inversión
Rodríguez también enfatizó la importancia de diferenciar entre los distintos tipos de activos que coexisten en los mercados digitales. Según su lectura, uno de los errores más frecuentes en la aproximación regulatoria de otros países es tratar de manera homogénea realidades técnicas y financieras fundamentalmente distintas.
"Bitcoin no es cripto, y los activos digitales tienen una función técnica instrumental en los mercados digitales de capital", precisó. Entender esa diferencia, agregó, es condición necesaria para implementar una regulación que proteja el ecosistema y mitigue riesgos de manera proactiva.
Otro elemento que Nodeman identificó como diferenciador es la existencia de un regulador especializado. El Salvador ha establecido entidades focalizadas como la Comisión Nacional de Activos Digitales (CNAD), la Intendencia de Servicios Digitales de la Superintendencia del Sistema Financiero y la Oficina Nacional del Bitcoin.
Para Rodríguez, en un ecosistema incipiente, "el conocimiento y la familiaridad con las tecnologías que soportan los mercados de activos digitales es un pilar fundamental para el regulador", y El Salvador ha apostado por garantizar ese conocimiento de forma institucional.
Interés internacional en aumento
El impacto concreto de ese marco normativo sobre el flujo de capitales es ya observable, según Carlos Rivas. El abogado afirmó que entre la segunda mitad de 2025 y lo que va de 2026 el interés de actores relevantes de los principales mercados financieros del mundo hacia la jurisdicción salvadoreña "ha madurado de manera importante".
Actualmente, señaló, se están estructurando los primeros fondos de inversión tokenizados y ETFs tokenizados bajo el amparo del marco legal vigente, con proyecciones de resultados concretos para la segunda mitad de este año.
Para Rivas, la razón detrás de ese interés es estratégica: cuando una jurisdicción emergente establece un marco legal claro para operaciones financieras on-chain, los participantes tienden a valorar más la seguridad jurídica que el tamaño del mercado. Esto se explica, en parte, porque El Salvador permite la internacionalización de operaciones hacia otros países donde no esté explícitamente prohibido interactuar con activos digitales, lo que amplía significativamente el alcance potencial de una estructura constituida bajo legislación salvadoreña.
El verdadero freno: el escepticismo institucional
Sin embargo, Rivas fue enfático en señalar que los vacíos normativos no son el principal obstáculo para el desarrollo del ecosistema en la región:
La barrera más grande para impulsar los avances en la industria bitcoin y de activos digitales es el escepticismo y la falta de entendimiento que sigue existiendo en los tomadores de decisiones, reguladores y, sobre todo, el sector financiero tradicional
Ante ese diagnóstico, el abogado consideró indispensable generar programas de transferencia de conocimiento entre los países que lideran el ecosistema y aquellos que aún no cuentan con marcos habilitantes. En ese mapa regional, destacó que Argentina, Colombia, Bolivia y Brasil están siendo proactivos en el diseño de marcos regulatorios para BTC y activos digitales. En contraste, Honduras y Nicaragua mantienen una posición escéptica que frena el desarrollo e implica mayores riesgos para operadores e inversores con interés en desplegar modelos de negocio en entornos financieros on-chain.
Cumplimiento en múltiples jurisdicciones
Uno de los desafíos operativos más complejos para los proyectos que buscan operar a escala regional es el cumplimiento simultáneo en múltiples jurisdicciones, especialmente en materia de prevención de lavado de dinero y conocimiento del cliente.
Según Nodeman, la autoridad de referencia en ese ámbito para América Latina es el GAFILAT, cuyas recomendaciones 15 y 16 establecen lineamientos claros para la implementación de parámetros de conocimiento del cliente (KYC, por sus siglas en inglés), conocimiento del negocio (KYB, por sus siglas en inglés) y herramientas de monitoreo transaccional o conocimiento de la transacción (KYT, por sus siglas en inglés).
La firma también indicó que la Ley de Emisión de Activos Digitales y el Reglamento de Proveedores de Servicios de Activos Digitales de El Salvador ofrecen una guía operativa concreta, desde la instalación de capacidades técnicas y financieras hasta la comprobación de reservas para el uso de monedas estables.
El abogado como ingeniero legal
Finalmente, Rivas abordó la transformación del perfil profesional que exige este ecosistema. Para Nodeman, el abogado especializado en activos digitales debe operar cada vez más como un "ingeniero legal": una figura que combina conocimiento profundo del derecho con comprensión nativa de las tecnologías de registro distribuido y los modelos de negocio que estas habilitan.
"Es importante que los abogados tengamos un conocimiento nativo de las diferentes tecnologías que activan los nuevos modelos de negocio", mencionó Rivas.
En la firma, explicó, los especialistas reciben entrenamiento en bitcoin y otras tecnologías blockchain, además de formación en las reglas del sistema financiero tradicional, para identificar oportunidades reales de implementación en los nuevos marcos normativos y contribuir de forma efectiva a los objetivos de sus clientes en mercados financieros on-chain.
Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

