Cuando Ethereum tocó casi USD 5.000 en agosto de 2025, los proyectos de comunidad en América Latina vivieron un momento de relativo optimismo. Seis meses después, la red había retrocedido hasta cerca de USD 1.755, su nivel más bajo desde principios de 2024, y el impacto en el ecosistema fue inmediato.
Para Mónica Panameño, consultora de producto en tecnología Web3 y una de las organizadoras de Ethereum Volcano en El Salvador, esa corrección de más del 60% no fue sólo un número en pantalla: fue una restricción directa sobre el trabajo de comunidad:
"Siempre impacta. Nosotros como desarrolladores decimos: lo que importa es construir, no el precio, pero en realidad impacta mucho. El gas, el financiamiento para el crecimiento de las comunidades, los desarrollos, incluso la participación en hackathons, todo se ve afectado", aseguró Panameño en conversación con Cointelegraph en Español.
La afirmación no es retórica. Ethereum Volcano opera en buena medida a través de grants de proyectos y redes de segunda capa del ecosistema de Ethereum. Su último programa anual contó con financiamiento de Arbitrum, con el que desarrollaron durante seis meses un bootcamp de Solidity que reunió 80 aplicaciones, 35 participantes activos y 12 graduados, con 44 horas académico-prácticas. En un mercado bajista, ese tipo de financiamiento se vuelve más difícil de conseguir.
"Estamos en un bear market. Entonces nos estamos enfocando en visibilidad para este año. Todavía no tenemos definido cuál va a ser nuestro grant", explicó Panameño.
Financiamiento mixto como estrategia de resiliencia
Ante la volatilidad estructural del ecosistema, Ethereum Volcano ha adoptado un modelo de financiamiento mixto que no depende exclusivamente del precio de la red. La idea es mantener activa la motivación de los desarrolladores incluso cuando el mercado no acompaña.
"Lo que hacemos es financiamiento mixto para que no dependa sólo de cripto u otras cosas, y de esta manera lograr siempre que haya motivación de los desarrolladores por continuar construyendo, aprendiendo, fortaleciendo el ecosistema", señaló.
La estrategia refleja una realidad documentada en el informe mensual de Binance Research de marzo de 2026, que registró una caída del 68% en el ratio de usuarios activos en redes de segunda capa frente a la red principal de Ethereum: de 10,43 en junio de 2025 a apenas 1,12 en febrero de 2026. Para Panameño, esa contracción tiene una explicación que va más allá de los datos técnicos.
"Creo que se explica bastante porque es mucho más barato hacer transacciones en la red principal ahorita. Se estaba usando mucho las redes de segunda capa precisamente porque era demasiado costoso y lento en la capa base. Ahora que la red principal es más accesible, el público vuelve a lo que conoce", detalló.
El problema de percepción de las redes de segunda capa
El argumento de Panameño apuntó a un problema que va más allá de la arquitectura técnica: el de la percepción pública. Ethereum es la marca que la mayoría de personas fuera del ecosistema conoce, si es que conocen alguna. Las redes de segunda capa como Arbitrum, Optimism o Polygon son infraestructuras que, para un usuario no especializado, resultan prácticamente invisibles o generan confusión sobre si compiten entre sí.
"Lo que más se conoce en general es Ethereum. Y de las redes de segunda capa pueden creer cualquier cosa, hasta que se compiten entre ellas, sin entender cómo es la arquitectura", explicó.
Esto tiene consecuencias concretas en El Salvador, donde el marco normativo obliga a hablar de "activos digitales" y "registro distribuido" en lugar de blockchain o criptomonedas en sentido amplio. En ese entorno, introducir el concepto de redes de segunda capa a empresas fintech o instituciones reguladas representa una capa adicional de complejidad.
"A las fintech que están empezando a hacer cripto, cuando les presentamos otras redes de segunda capa, es mucho más contenido el que hay que compartir con ellos para que logren considerarlo. En cambio, Ethereum ya lo tienen por lo menos en la vista", indicó Panameño.
Glamsterdam y el futuro del ecosistema
La próxima actualización de Ethereum, conocida como Glamsterdam y programada para junio de 2026, busca triplicar la capacidad de procesamiento de la red hasta 10.000 transacciones por segundo y reducir las tarifas en cerca de un 80%. Para Panameño, ese avance técnico podría tener un efecto más importante en la adopción general que en la arquitectura interna del ecosistema.
"Al menos desde mi perspectiva como salvadoreña, es que permitirá conocer más Ethereum y por ello el resto del ecosistema [...] El camino que Ethereum sigue marcando es el de las redes de segunda capa, pero lo que sucede es que el grueso del público general, que está fuera de cripto, no tiene un conocimiento de cuáles son", apuntó.
Sobre si el upgrade desplazará definitivamente a las redes de segunda capa, Panameño prefirió la cautela: "Habría que verlo. Yo creo que puede venir como una mezcla de los dos. Ahora que es más barato hacer transacciones en la capa base, a lo mejor el público también está pidiendo hacerlas directamente en Ethereum, porque ya es más rápido y es lo que se conoce".
Tokenización, monedas estables y adopción silenciosa
Uno de los vectores de adopción que Panameño identificó con más claridad fue el de la tokenización de activos del mundo real y el uso de monedas estables. Ambos fenómenos están impulsando el uso de la red de forma práctica, muchas veces sin que los usuarios finales sepan que están interactuando con Ethereum.
"La tokenización nos viene a ayudar a crear usabilidad del ecosistema, y lo que conviene es que se vean solas las ventajas sin la complicación de entender la tecnología detrás de Ethereum", expresó.
En El Salvador, la dolarización genera una dinámica particular respecto a las monedas estables. A diferencia de Argentina o Venezuela, donde la demanda de activos anclados al dólar responde directamente a la inflación y los controles de capital, en el país centroamericano el caso de uso más visible es transaccional: enviar dinero al exterior o recibirlo sin depender de un intermediario bancario.
"Los salvadoreños que viajan al exterior lo que hablan es de monedas estables. Como salvadoreña, cuando les pregunto a las personas sobre cripto, la mayoría lo que conocen es bitcoin, cuando conocen algo [...] Las monedas estables permiten transaccionar con la moneda del país sin que haya un banco de por medio", comentó Panameño.
Sin embargo, advirtió que la infraestructura actual todavía limita ese potencial. La integración de monedas estables en la red de remesas requiere que tanto el emisor como el receptor utilicen billeteras compatibles, algo que aún no está resuelto masivamente en el país.
Construir en El Salvador: entre la regulación y la narrativa
Ethereum Volcano opera en un contexto singular: un país que adoptó bitcoin como moneda de curso legal en 2021, lo modificó en 2025 bajo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, y que dispone de una Ley de Emisión de Activos Digitales que delimita qué proyectos pueden ejecutarse y bajo qué términos regulatorios.
Para Panameño, la regulación tuvo un efecto positivo neto sobre la confianza, aunque generó sus propias fricciones:
La mayoría de personas tiende a decir: 'Aunque sea más complicada esta billetera, tengo a quién reclamarle si algo falla'. Eso les es suficiente para generar confianza y decidir registrarse
Al mismo tiempo, reconoció que la narrativa regulatoria local genera tensiones con la jerga global del ecosistema. Comunidades de otros países en América Latina hablan de blockchain y Web3; en El Salvador el marco normativo exige hablar de activos digitales y registro distribuido. Esa brecha, dijo, hay que gestionarla de forma activa.
"Una vez que entendimos eso, simplemente nos alineamos y continuamos haciendo programas de educación en los que le vamos diciendo a las personas que se suman: el camino aquí en El Salvador va así", explicó.
Su perspectiva sobre el precio de Ethereum de cara al resto del año fue cautelosa. "Ethereum tiene un camino de mejoras en su arquitectura planteado y lo va cumpliendo, pero personalmente estamos en mercado bajista. Todavía no hemos llegado ni a lo mejor. Y además el panorama macroeconómico es el que es. Yo sí desearía que se recuperara, pero no lo estoy viendo así", admitió.
Lo que sí vio con claridad fue el valor de largo plazo de la tecnología que construye, por encima del ciclo de precios. "Al final lo que me conviene es generar usabilidad de tal manera que sea tan fácil entrar a cripto y que simplemente se vean las ventajas sin la complicación. Yo me imagino que en diez años será mucho más fácil", concluyó.
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