Giancarlo Pablo, cofundador y CTO de Th3Labs, afirmó, en conversación con Cointelegraph en Español, que la tecnología blockchain tiene el potencial de transformar industrias enteras —desde la logística y la salud hasta los registros públicos— y que su verdadero alcance va mucho más allá de las criptomonedas.
Para explicar blockchain a ejecutivos ajenos al mundo cripto, Pablo recurrió a una analogía: "Las líneas de una hoja de cuaderno son las transacciones, las páginas son los bloques, y el cuaderno en sí es la cadena de bloques", describió.
Apuntó que la blockchain es una tecnología de registro distribuido, y que las criptomonedas fueron apenas su primer caso de uso, no su definición.
Pablo consideró esa distinción fundamental para cualquier ejecutivo que se acerque a la tecnología con escepticismo o con expectativas equivocadas:
Hay que separar conceptos. Un token por lo general representa un derecho, ya sea económico o de uso. Por eso la taxonomía es tan importante a la hora de incursionar en el mundo de los registros distribuidos
Para una empresa tradicional que explore si blockchain puede transformar su cadena de suministro, sus registros o sus contratos, enumeró una serie de beneficios concretos: eliminación de puntos singulares de ataque, trazabilidad y transparencia en las transacciones, tecnología de preservación de privacidad, desintermediación de procesos y la posibilidad de automatizar operaciones mediante contratos inteligentes. Todo ello, aclaró, sin necesidad de emitir ningún token.
Sectores con potencial y cómo evaluarlos
Pablo identificó una lista amplia de sectores con potencial de adopción en los próximos años: transporte y logística, industria farmacéutica, centros de salud y educación, monitoreo de emisiones, cadenas de suministro de alimentos y commodities, y registros públicos de gobiernos. Señaló además que el alcance puede ampliarse si se integran otras tecnologías como la inteligencia artificial y el Internet de las Cosas.
El CTO de Th3Labs —empresa salvadoreña especializada en blockchain, inteligencia artificial y desarrollo de software a la medida— propuso un paso previo antes de recomendar cualquier implementación: evaluar si realmente vale la pena:
Existen diferentes matrices que te pueden guiar para determinar si realmente se requiere la implementación de un tipo de registro distribuido, o si otras opciones son más viables. A veces la implementación puede crear ineficiencia en las operaciones, dependiendo del giro y las necesidades de la empresa
Para ilustrar el potencial de los contratos inteligentes fuera del sector financiero, Pablo describió el funcionamiento de mercados de energía descentralizados: sensores de Internet de las Cosas captan información sobre excedentes energéticos, agentes de inteligencia artificial interpretan esa data y ejecutan decisiones, y las transacciones quedan registradas en la cadena de bloques.
Mencionó también la tokenización regulada en El Salvador como otro caso concreto, donde empresas nacionales y extranjeras aprovechan el marco legal vigente para obtener financiamiento de forma supervisada, democratizada y con beneficios fiscales.
El obstáculo real: regulación, no tecnología
Pablo fue categórico al señalar que el principal freno para la adopción blockchain en América Latina no es tecnológico. "El obstáculo no es la tecnología, sino los fundamentos legales y regulatorios de las diferentes jurisdicciones para aplicarla e innovar con diferentes casos de uso", sostuvo.
Su diagnóstico apuntó a dos problemas simultáneos: silos regulatorios con marcos jurídicos fragmentados que dificultan navegar el ecosistema en la región, y una falta de comprensión sobre la taxonomía de los criptoactivos, que abarca desde tokens de pago hasta tokens de gobernanza, de seguridad o de utilidad, cada uno con implicaciones legales distintas.
Para las empresas que quieran explorar blockchain sin saber por dónde empezar, Pablo recomendó un camino ordenado: identificar primero los objetivos de negocio, usar matrices de evaluación para determinar si realmente se necesita una solución de registro distribuido y asesorarse de forma integral en cinco dimensiones: legal y regulatorio, tecnológico, financiero y contable, operativo, y comercial.
No todo problema necesita blockchain, pero para los que sí lo requieren, la tecnología —bien implementada, bien asesorada y bien regulada— tiene el potencial de redefinir industrias completas.
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