El comercio exterior en América Latina enfrenta un problema estructural que va más allá de la eficiencia operativa: la falta de acceso a financiamiento. Aunque la región cuenta con una base exportadora diversa, miles de pequeñas y medianas empresas quedan fuera de los circuitos tradicionales por no cumplir con los requisitos de bancos e instituciones financieras. No se trata únicamente de costos elevados, sino de una limitación más profunda: la falta de acceso mismo al capital.
Este problema tiene una dimensión global. Según el Global Trade Finance Gap Survey del Asian Development Bank, existe una brecha de financiamiento en comercio exterior de aproximadamente USD 2,5 billones, equivalente a cerca del 10% del comercio mundial. En términos prácticos, esto representa operaciones que no se concretan, no porque no exista demanda, sino porque el sistema financiero tradicional no logra cubrir las necesidades de capital, especialmente en el segmento de pymes.
Es en este punto donde la tokenización comienza a ganar relevancia. En esencia, este modelo permite convertir activos del mundo real —como facturas de exportación o documentos logísticos— en representaciones digitales que pueden ser fraccionadas y ofrecidas a múltiples inversionistas. Esto abre la puerta a una lógica distinta de financiamiento: en lugar de depender de un solo banco o institución, una operación puede ser financiada por una base más amplia de participantes.
Un ejemplo concreto es la tokenización de documentos asociados a una exportación, como una factura o incluso un Bill of Lading. Aunque este documento no es el costo principal de la operación, sí representa un elemento clave: el derecho a un flujo de pago futuro. Al tokenizar ese flujo, una exportación de USD 500.000 puede dividirse en cientos de participaciones más pequeñas, permitiendo que inversionistas accedan a una parte del rendimiento.
El impacto de este modelo en la logística es directo. En primer lugar, permite acelerar los ciclos de liquidez. Un exportador ya no tendría que esperar 30 o 60 días para recibir el pago, sino que podría obtener financiamiento inmediato mediante la venta de estos activos tokenizados. Esto reduce la presión sobre el capital de trabajo y facilita la continuidad de las operaciones logísticas.
En segundo lugar, amplía el acceso al financiamiento. En mercados donde los tickets mínimos suelen ser elevados, la posibilidad de fraccionar estos activos permite que operaciones más pequeñas sean financiadas. Esto es especialmente relevante en América Latina, donde gran parte del tejido exportador está compuesto por empresas que operan con volúmenes reducidos pero constantes.
Sin embargo, el desarrollo de este modelo no está exento de desafíos. La claridad regulatoria es uno de los principales. Para que estos instrumentos funcionen a escala, es necesario garantizar que los activos tokenizados tengan validez jurídica y que los derechos de los inversionistas estén protegidos. Algunos países comienzan a avanzar en esta dirección, pero la región aún presenta una alta fragmentación normativa.
Otro punto crítico es la liquidez en mercados secundarios. Tokenizar un activo no garantiza por sí mismo que exista un mercado activo donde estos instrumentos puedan comprarse y venderse. Sin la presencia de actores que provean liquidez, como market makers o inversionistas institucionales, el modelo podría quedar limitado a emisiones aisladas sin profundidad suficiente.
A pesar de estos retos, la tokenización plantea una oportunidad relevante para la región. No se trata únicamente de digitalizar procesos, sino de rediseñar la forma en que se financia el comercio exterior. En un contexto donde el sistema tradicional deja fuera a una parte importante de los actores económicos, este tipo de soluciones podría contribuir a democratizar el acceso al capital.
En última instancia, el verdadero potencial de la tokenización en la logística latinoamericana no radica en los documentos que representa, sino en los flujos económicos que logra desbloquear. Si logra escalar con marcos regulatorios claros y mercados líquidos, podría convertirse en una herramienta clave para cerrar brechas históricas en el comercio exterior de la región.
Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.
Este artículo de opinión presenta la visión experta del autor y puede que no refleje las opiniones de Cointelegraph.com. Este contenido ha sido sometido a una revisión editorial para garantizar su claridad y relevancia. Cointelegraph mantiene su compromiso con la información transparente y con el cumplimiento de los más altos estándares de periodismo. Se recomienda a los lectores que realicen su propia investigación antes de tomar cualquier acción relacionada con la empresa.

