En los últimos años, las stablecoins han evolucionado más allá de su función inicial como medios de pago o resguardo de valor. Una de sus innovaciones más relevantes son las llamadas stablecoins con rendimiento o yield-bearing stablecoins, activos digitales diseñados no sólo para mantener paridad con el dólar, sino también para generar ingresos pasivos.
A diferencia de stablecoins tradicionales, como USDT o USDC, que no ofrecen intereses por sí mismas, estas nuevas versiones integran mecanismos financieros que permiten al usuario obtener un retorno. En esencia, combinan características de una moneda estable con las de un instrumento de inversión.
Existen distintos modelos que explican cómo generan ese rendimiento. Algunos protocolos utilizan estrategias dentro de las finanzas descentralizadas (DeFi), como préstamos o provisión de liquidez. Otros recurren a derivados o incluso a activos del mundo real, como bonos del Tesoro estadounidense, para generar ingresos que luego distribuyen entre los usuarios.
Uno de los casos más representativos es Ethena, con su stablecoin sintética USDe. A diferencia de las stablecoins respaldadas directamente por dólares, USDe utiliza una combinación de activos cripto y estrategias de cobertura en mercados de futuros para mantener su estabilidad. Su rendimiento proviene principalmente de dos fuentes: recompensas por staking de Ethereum y tasas de financiación en mercados de derivados, lo que permite generar ingresos incluso en distintos ciclos del mercado. Además, los usuarios pueden hacer staking de USDe y recibir sUSDe, un token que acumula esos rendimientos con el tiempo.
Otro ejemplo relevante es USDY, de la firma Ondo Finance, que representa un enfoque más cercano a las finanzas tradicionales. Este tipo de stablecoin está respaldado por activos del mundo real, como bonos del Tesoro de Estados Unidos, y distribuye el rendimiento generado por esos instrumentos a los tenedores del token. En este modelo, el riesgo está más vinculado a los mercados financieros tradicionales que a la volatilidad cripto.
También existen variantes dentro del ecosistema DeFi, como sDAI de MakerDAO, que permite obtener rendimiento a través de la llamada “tasa de ahorro DAI”, financiada por la actividad crediticia del protocolo. En estos casos, el rendimiento depende directamente de la demanda de préstamos dentro del ecosistema.
¿Podría la nueva clasificación de la SEC acelerar la definición regulatoria cripto en Latinoamérica?
A diferencia de las stablecoins tradicionales, cuyo uso en América Latina ya está ampliamente documentado, las stablecoins con rendimiento aún no cuentan con métricas claras de adopción en la región. Su uso sigue concentrado en nichos más avanzados del ecosistema cripto, como las finanzas descentralizadas y productos vinculados a activos del mundo real. Sin embargo, la creciente oferta de rendimientos sobre dólares tokenizados en exchanges y plataformas fintech sugiere que el concepto ya está llegando al usuario latinoamericano, muchas veces sin una comprensión plena de los mecanismos y riesgos que lo sustentan.
Para América Latina, estos modelos tienen implicaciones relevantes. En una región marcada por la inflación y el acceso limitado a productos financieros en dólares, las stablecoins con rendimiento pueden funcionar como una alternativa digital a cuentas de ahorro o fondos de inversión. Permiten a los usuarios acceder a instrumentos denominados en dólares sin necesidad de intermediarios tradicionales ni montos mínimos elevados.
Sin embargo, el atractivo del rendimiento también introduce riesgos que no siempre son evidentes. En el caso de modelos como Ethena, los retornos dependen de condiciones específicas del mercado, como tasas de financiación positivas en derivados, lo que puede cambiar rápidamente. En modelos basados en activos tradicionales, el riesgo se traslada a la calidad y liquidez de esos instrumentos.
Además, la complejidad técnica de estos productos dificulta su comprensión. Para muchos usuarios, una stablecoin sigue siendo percibida como equivalente a un “dólar digital”, sin considerar que, al incorporar rendimiento, deja de ser un simple medio de resguardo para convertirse en un activo con exposición a distintas fuentes de riesgo.
En este contexto, las stablecoins con yield representan una innovación significativa para ampliar el acceso financiero en América Latina. No obstante, su adopción sostenible dependerá no sólo de la tecnología o los retornos que ofrezcan, sino de la capacidad del usuario para entender qué hay detrás de ese rendimiento. Porque, en el mundo financiero, incluso cuando algo parece estable, el riesgo nunca desaparece: sólo cambia de forma.
Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.
Este artículo de opinión presenta la visión experta del autor y puede que no refleje las opiniones de Cointelegraph.com. Este contenido ha sido sometido a una revisión editorial para garantizar su claridad y relevancia. Cointelegraph mantiene su compromiso con la información transparente y con el cumplimiento de los más altos estándares de periodismo. Se recomienda a los lectores que realicen su propia investigación antes de tomar cualquier acción relacionada con la empresa.

