Cointelegraph
Kevin Rivera
Escrito por Kevin Rivera,Redactor de plantilla
Fernando Quirós
Revisado por Fernando Quirós,Editor de plantilla

¿Dónde está el verdadero cuello de botella de la tokenización de activos del mundo real?

Los activos del mundo real ya se pueden tokenizar. El problema es que, una vez emitidos, la mayoría no está conectada a mercados de liquidez que las instituciones puedan realmente usar.

¿Dónde está el verdadero cuello de botella de la tokenización de activos del mundo real?
Opinión

La industria financiera lleva años celebrando la tokenización de activos del mundo real (RWA, por sus siglas en inglés) como la revolución que modernizará los mercados de capital globales. Y en términos técnicos, tiene razón: la infraestructura existe, los marcos regulatorios avanzan y las instituciones más grandes del mundo ya han lanzado pilotos. Pero los números cuentan otra historia. La gran mayoría de los activos tokenizados siguen confinados a distribución limitada, utilidad restringida y mercados fragmentados. ¿Qué está fallando?

Un reporte publicado por PwC y Aave Labs ofreció una de las respuestas más estructuradas hasta la fecha. Y su diagnóstico es claro: el problema no es tokenizar. El problema es lo que ocurre — o más bien, lo que no ocurre — después.

La mayoría de los instrumentos tokenizados — fondos, bonos, productos estructurados — son representaciones digitales de valores tradicionales, pero sin integración real en mercados de liquidez on-chain, colateral o gestión de riesgo. Se emiten en blockchain y se administran fuera de él. Son, en la práctica, documentos digitales sofisticados. 

El Banco de Pagos Internacionales (BIS) lo ha señalado también: los beneficios reales de la tokenización solo emergen cuando los activos están integrados en flujos de trabajo de extremo a extremo, incluyendo liquidación, reutilización de colateral y optimización de liquidez. Sin eso, la tokenización es solo una capa de eficiencia operativa, no una transformación estructural.

Silos, cumplimiento y liquidez: tres frentes sin resolver

A esto se suma la fragmentación del mercado. Para cumplir con requisitos regulatorios, la mayoría de los activos institucionales tokenizados operan en entornos cerrados, con interoperabilidad mínima entre emisores, custodios, administradores de fondos y bolsas. IOSCO ha advertido que estas estructuras podrían replicar — e incluso agravar — las ineficiencias del sistema post-negociación actual. 

Y aunque marcos como MiCAR en Europa han avanzado en claridad regulatoria, el reporte señala que no estandarizan completamente cómo interactúan los valores tokenizados con las regulaciones financieras existentes, dejando a las instituciones expuestas a riesgo de interpretación entre jurisdicciones.

En ese contexto, El Salvador representa uno de los casos más interesantes de la región. El país cuenta con un marco regulatorio que permite tokenizar deuda, patrimonio, fondos y bienes raíces, y ya existen casos concretos: plataformas locales han lanzado ofertas públicas que permiten invertir desde USD 100 en proyectos a través de activos digitales. 

Pero tener regulación no resuelve el problema de fondo. Sin acceso a infraestructura DeFi institucional y sin mercados secundarios profundos, los RWA salvadoreños enfrentan los mismos obstáculos estructurales descritos en el reporte: activos emitidos en blockchain, pero sin capacidad real de desplegarse en mercados de liquidez. La ventaja regulatoria existe. El reto ahora es construir encima de ella.

El diagnóstico más contundente apunta a un problema de fondo: la ausencia de infraestructura DeFi de grado institucional. Los protocolos DeFi públicos demostraron que los mercados monetarios transparentes y sobrecolateralizados pueden operar a escala, pero no fueron diseñados para entidades reguladas. Les faltan controles de acceso, restricciones basadas en políticas de cumplimiento e integración con marcos de riesgo institucional. 

El resultado es que los activos tokenizados han quedado, en palabras del propio reporte, "económicamente inertes": incapaces de interactuar con liquidez on-chain sin violar los requisitos de gobernanza interna o regulatoria. Esto ha bloqueado beneficios concretos como la optimización de liquidez intradía, la gestión dinámica de colateral y la eficiencia del balance.

El análisis concluyó que para que la tokenización pase de la experimentación a la utilidad institucional real deben converger cuatro condiciones: los activos deben ser desplegables, no sólo transferibles; la liquidez debe ser programable y transparente; el cumplimiento normativo debe estar embebido en el diseño del mercado desde el principio — no añadido después —; y el acceso debe sostener la gobernanza institucional sin sacrificar la interoperabilidad. 

La tokenización de RWA no ha fracasado, pero tampoco ha escalado. Y no lo hará hasta que el ecosistema construya la capa que conecta los activos digitales con mercados de liquidez que las instituciones reguladas puedan realmente usar. Esa es la verdadera frontera.

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

Este artículo de opinión presenta la visión experta del autor y puede que no refleje las opiniones de Cointelegraph.com. Este contenido ha sido sometido a una revisión editorial para garantizar su claridad y relevancia. Cointelegraph mantiene su compromiso con la información transparente y con el cumplimiento de los más altos estándares de periodismo. Se recomienda a los lectores que realicen su propia investigación antes de tomar cualquier acción relacionada con la empresa.