Los activos digitales están avanzando hacia una nueva fase de desarrollo, convirtiéndose así en uno de los pilares que protagonizará la próxima era de la industria de la tecnología financiera (fintech), según anticipó un reporte elaborado por la consultora McKinsey & Company.
Los analistas destacaron que la industria fintech ha entrado en una quinta fase de madurez, donde las stablecoins y la tokenización de activos se perfilan como grandes motores del crecimiento.
Además, el reporte señaló que el mercado cripto se está desplazando hacia instrumentos que generan ingresos y resuelven problemas reales de liquidez y ayudan a la liquidación en las hojas de balance de las instituciones, marcando una convergencia inminente entre las finanzas tradicionales y la tecnología blockchain.
Stablecoins como capa de liquidez
Las stablecoins son el ejemplo más claro de un activo digital que ha encontrado su “ajuste entre el producto y el mercado” o product-market fit, según explicó el reporte, destacando que, en 2025, el volumen de transacciones con stablecoins alcanzó los 35 billones de dólares.
Aunque la inmensa mayoría de este volumen aún corresponde a actividades nativas del ecosistema de criptomonedas (como el trading o el arbitraje), el uso para pagos reales, como remesas o pagos a proveedores, ya representa unos 390 mil millones de dólares anuales y está creciendo a un ritmo acelerado, explicó el reporte.
En este sentido, el informe resaltó que el mercado de stablecoins crecerá a una tasa anual del 40%, alcanzando un valor de entre 2 y 4 billones de dólares para 2030. Este impulso, estará marcado por la claridad regulatoria a nivel global, gracias a marcos como la Ley MiCA en Europa y el GENIUS Act en Estados Unidos, que han servido para transformar la percepción de estos activos y dotarlos de legitimidad institucional.
Los casos de uso B2B, como pagos entre empresas (especialmente para PYMES) y las remesas globales son los sectores donde las stablecoins están demostrando mayor tracción según el documento, resolviendo ineficiencias como las altas comisiones y las demoras en la liquidación de las redes de pago tradicionales.
De igual forma, se mencionó el uso de las monedas estables como reserva de valor en mercados emergentes con monedas volátiles, así como también para la optimización de ciclos de liquidación en mercados de capitales.
Por el contrario, la eficiencia de estos activos digitales puede reducirse en pagos domésticos, corredores transfronterizos maduros e industrias con un “alto riesgo de fraude”.
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Depósitos tokenizados y la “explosión” de los RWA
Junto a las stablecoins, el informe destaca el potencial de los depósitos tokenizados y la tokenización de activos reales (RWA, por sus siglas en inglés).
Los depósitos tokenizados ofrecen a los usuarios institucionales la velocidad de liquidación de la blockchain sin abandonar el entorno regulado de la banca tradicional, lo que según los analistas resuelve el cuello de botella del “lado en efectivo” (cash leg) en transacciones de alto valor.
Por su parte, la tokenización de activos reales, que incluye la representación digital de bonos, acciones, crédito privado y fondos del mercado monetario, podría alcanzar un mercado de 2 billones de dólares para 2030.
La clave de este crecimiento, según McKinsey, radica en una “eficiencia del capital” que permita que los activos tokenizados puedan cambiar de manos casi instantáneamente, lo que reduciría el riesgo de contraparte y los costos operativos asociados.
Convergencia TradFi y Fintech
Según el reporte destacó, la infraestructura blockchain y los activos digitales están integrando profundamente los ecosistemas de las finanzas tradicionales (TradFi) y fintech, pasando de ser una capa especulativa a integrarse profundamente en la capa tecnológica de los bancos principales y las grandes firmas de tecnología financiera.
Esta integración estructural se ve reflejada en las iniciativas de entidades financieras como BNY Mellon, que ya integran la custodia de activos digitales en sus plataformas principales, al igual que otras como Visa y Mastercard, que ya liquidan miles de millones en stablecoins, como USDC, directamente sobre blockchains públicas.
Por parte del sector fintech, se mencionaron iniciativas como las de Revolut y Robinhood en materia de valores tokenizados, así como también los rieles de pagos con stablecoins impulsados desde firmas como Klarna, PayPal y Stripe.
De esta forma, la ventaja competitiva para las empresas estaría cambiando hacia aquellas que logren combinar la eficiencia basada en blockchain con marcas de confianza, claridad regulatoria y distribución a escala, puntualizó la firma.
Además, al respecto mencionó:
Los probables ganadores serán aquellos que desarrollen relaciones con los clientes y capacidades de cumplimiento normativo, mientras aprovechan la blockchain para ofrecer experiencias superiores al cliente, reducir costos y desbloquear nuevos modelos de ingresos
Por el contrario, las organizaciones rezagadas serán aquellas que “continúen diseñando productos en torno al procesamiento por lotes y horarios bancarios limitados”, una decisión costosa en “un mundo que espera cada vez más que el dinero y los mercados operen en tiempo real”, añadió el reporte.
Tendencias de la nueva era
Más allá de los activos digitales, el informe identificó otras tres grandes tendencias que reconfigurarán la industria fintech en los próximos años.
Una de ellas es el avance acelerado de la inteligencia artificial, ya que esta tecnología, y particularmente la llegada de la IA agéntica con agentes autónomos, está comprimiendo los tiempos de desarrollo de productos y reduciendo los costos operativos.
Esto obligará tanto a los bancos tradicionales como a las grandes fintech a modernizarse rápidamente si no quieren perder competitividad frente a una nueva ola de empresas ágiles, destacó el reporte.
Otro factor clave es la búsqueda de licencias bancarias. En este sentido, los analistas señalaron que las fintech están dejando de ver la regulación como una barrera para percibirla como una ventaja competitiva, ya que la obtención de licencias bancarias les permite reducir sus costos de fondeo, ofrecer un catálogo más amplio de productos y generar mayor confianza entre sus clientes.
Finalmente, el estudio mencionó una tendencia hacia la “horizontalización” de las fintech, la cual describe una expansión de las empresas de tecnología financiera más allá de un producto o vertical específica, abarcando múltiples servicios integrados en conjunto.
Como muestra de esto, explicaron que un 13% de los ingresos de la industria fintech ya proviene de empresas de software que no ofrecen servicios financieros directamente al público, sino que proveen la infraestructura tecnológica (KYC, prevención de fraude, core bancario) para que bancos y otras fintech digitalicen sus operaciones desde adentro.
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