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Kevin Rivera
Escrito por Kevin Rivera,Redactor de plantilla
Fernando Quirós
Revisado por Fernando Quirós,Editor de plantilla

XFounders Accelerator: "las fintech deben construir pensando en la regulación desde el primer día"

Para XFounders Accelerator, una fintech exitosa no viene a destruir a la banca: viene a convertirse en un banco con mejor UX.

XFounders Accelerator: "las fintech deben construir pensando en la regulación desde el primer día"
Opinión

Construir una startup de tecnología financiera no es lo mismo que lanzar una aplicación de software o una plataforma de entretenimiento. La diferencia más profunda no está en el código ni en el modelo de negocio, sino en algo que muchos emprendedores descubren demasiado tarde: la regulación no es un obstáculo que se enfrenta al crecer, sino una condición que debe integrarse desde el primer día. Así lo explicó Nelson López, CEO de XFounders Accelerator, una aceleradora internacional especializada en startups de tecnología financiera y blockchain.

“La regulación no viene a oprimir startups en fintech, viene a libertarlas de sí mismas”, afirmó López en conversación con Cointelegraph en Español. 

Con esa frase resumió una convicción que, dice, distingue a los fundadores más maduros del ecosistema: los que construyen para durar entienden que su producto, en última instancia, se parece más a un banco que a una app disruptiva.

Tres ejes que definen a una fintech desde el inicio

Según López, hay tres variables que un fundador de fintech debe tener claras desde la concepción de su empresa: quiénes serán sus usuarios, de quién levantará fondos y qué tipo de productos ofrecerá. Estos tres elementos, que en una startup tradicional pueden definirse con más flexibilidad a medida que el negocio evoluciona, en una fintech condicionan cada decisión técnica, legal y comercial desde el principio.

La primera diferencia es la regulación. Mientras que otras verticales —software, gaming, incluso algunos proyectos de activos digitales— operan en entornos con menor escrutinio legal, las fintech compiten en un espacio donde las implicaciones para los usuarios son directas: su dinero, sus datos, su acceso a servicios financieros.

“Las mejores, las que tienen founders más maduros, empiezan a construir desde el inicio pensando en la regulación”, señaló López. 

Nelson López, CEO de XFounders Accelerator. Foto cortesía: X Founders Accelerator. 

Y agregó que quienes aspiran a capturar usuarios de la banca tradicional deben ofrecer las mismas garantías de seguridad que ofrecen los bancos: 

No puedes robar clientes a los usuarios de un banco si no ofreces las seguridades que ofrece un banco

La segunda diferencia es el origen de los fondos. En las etapas tempranas, una fintech puede captar inversión de perfiles flexibles, dispuestos a asumir riesgos sin exigir el nivel de cumplimiento que se requiere en rondas avanzadas. Sin embargo, López advirtió que esos primeros inversores difícilmente acompañarán el proyecto hasta una Serie A o Serie B. 

Las personas que están en tu cap table al inicio no van a pasar el proceso de KYC o diligencia debida cuando quieres obtener licencias en los países donde buscas operar y escalar”, explicó. 

Puso como ejemplo el recorrido de Edwin Mata, CEO de Brickken, startup de tokenización con sede en Barcelona: “Él te puede decir que la gente de quien levantamos fondos al inicio no tiene nada que ver con las personas a quienes les pedimos fondos hoy”.

El tercer eje son los usuarios. López distinguió entre los primeros cientos de clientes —a menudo más tolerantes con productos incompletos o mercados menos regulados— y los segmentos que una fintech necesita alcanzar para escalar. “Mientras vas creciendo, tu demografía te va a pedir argumentos diferentes para incorporarlos”, sostuvo. 

En mercados regulados como Europa, Estados Unidos o partes de Asia, las garantías que una fintech debe ofrecer para operar son incomparables con las que bastaban en los primeros meses de validación del producto.

El mito de la disrupción

Una de las ideas más recurrentes en el ecosistema fintech es que estas empresas vienen a disrumpir en los esquemas tradicionales. López no comparte ese relato, o al menos no en los términos en que suele presentarse:

En la práctica, el patrón observable es que las startups que escalan son las que aprenden a jugar el juego de la regulación

Y aunque reconoció que el lenguaje de la disrupción persiste como recurso de branding, señaló que detrás de las empresas más exitosas del sector hay equipos legales que preferirían reemplazar esa palabra por “cumplimiento”.

“Puedes decir como branding que estás haciendo disrupción en el mercado de remesas en Latinoamérica. ¿Qué quiere decir eso? Que lograste, bajo la regulación existente, ofrecer una solución onchain para mover dinero”, sostuvo. 

López mencionó a Tether como ejemplo de esta dinámica: una empresa que comprendió que la oportunidad estaba en resolver un problema real —el acceso al dólar en economías con alta inflación como Argentina o Venezuela— y que para hacerlo de manera sostenible tuvo que adherirse a marcos regulatorios en distintas jurisdicciones. 

“Tether resuelve acceso financiero en Nigeria o en El Salvador. Está resolviendo un problema real para un mercado gigante que no tiene alternativa”, dijo. 

En contraste, una fintech en Londres o Berlín compite por usuarios que ya cuentan con múltiples opciones funcionales. “El tamaño del dolor determina el tamaño de la oportunidad”, añadió.

Fundadores que construyen Frankenstein

Más allá de la regulación, López identificó otro error frecuente entre fundadores de fintech: no tener claridad sobre qué tipo de negocio están construyendo. La categoría “fintech” agrupa verticales radicalmente distintas —B2B, B2C, remesas, crédito, gestión de rendimientos— con perfiles de talento, ciclos de venta y estructuras regulatorias incompatibles entre sí.

“He visto founders en fintech construyendo un modelo de negocio B2B basándose en un modelo de crecimiento y go to market para B2C”, señaló. 

El resultado, dijo, es un producto incoherente que no puede escalar: “hay tanto que cabe dentro de la sombrilla de fintech que muchos fundadores empiezan creando negocios sin la mínima idea de qué tipo de empresa su startup se va a convertir”.

Regulación sin fronteras

Consultado sobre si cada país de América Latina necesita su propia ley fintech —en la región ya existen marcos específicos en México y Chile, y El Salvador avanza en esa dirección—, López propone una perspectiva diferente. A su juicio, la noción de que los marcos regulatorios deben estar definidos por fronteras geográficas es en sí misma una mentalidad heredada del sistema financiero tradicional.

Señaló como referencia la iniciativa EU Inc., un movimiento en el que participó y que busca permitir a startups europeas operar desde un “país virtual” dentro de la Unión Europea, con capacidad de prestar servicios y levantar fondos en cualquiera de los 27 estados miembros.

“Si alguna vez hubo un entorno donde es posible crear una esfera regulatoria que no esté pendiente de los países, es en activos digitales y fintech”, afirmó.

Para López, la movilidad que los usuarios esperan de sus finanzas debería reflejarse también en marcos normativos que trasciendan las jurisdicciones nacionales.

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