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Kevin Rivera
Escrito por Kevin Rivera,Redactor de plantilla
Fernando Quirós
Revisado por Fernando Quirós,Editor de plantilla

Market makers y liquidez: la pieza que definirá el éxito de los activos tokenizados

Los activos tokenizados prometen acceso y eficiencia, pero sin market makers y liquidez, el mercado simplemente no funciona.

Market makers y liquidez: la pieza que definirá el éxito de los activos tokenizados
Opinión

El crecimiento de los activos tokenizados ha reconfigurado la conversación sobre el acceso a las inversiones. Desde deuda estructurada hasta financiamiento empresarial, la promesa es clara: mayor eficiencia, menores barreras de entrada y acceso global. Sin embargo, detrás de esa narrativa hay un elemento estructural que definirá su éxito o fracaso: la liquidez.

Para entender este punto, es clave diferenciar —y a la vez conectar— dos conceptos que suelen confundirse: los proveedores de liquidez y los market makers. Los primeros son aquellos actores que aportan capital al mercado, permitiendo que existan órdenes de compra y venta. Los segundos, en cambio, cumplen una función más activa: utilizan ese capital para cotizar precios de forma continua, colocando órdenes de compra y venta que reducen spreads y facilitan la ejecución de operaciones.

En otras palabras, los market makers son un tipo específico de proveedor de liquidez, pero con un rol operativo clave. Sin su participación, el capital puede existir, pero no necesariamente se traduce en transacciones reales.

Este matiz cobra especial relevancia en el desarrollo de los mercados secundarios. En teoría, la tokenización permite que un inversionista venda su posición antes del vencimiento de un instrumento. En la práctica, esto sólo es posible si existe una contraparte dispuesta a comprar.

El caso salvadoreño comienza a ilustrar este desafío. Emisiones recientes, como la deuda tokenizada de Cadejo Brewing Company —que busca levantar USD 2 millones— o el programa estructurado por Ricorp a través de la infraestructura de DAX —por hasta USD 5 millones— ya contemplan la existencia de mercados secundarios como parte de su propuesta de valor.

No obstante, la habilitación de estos mercados no garantiza su funcionamiento. Un mercado secundario sin actividad es, en esencia, una promesa incumplida. La liquidez no se crea por decreto ni por diseño tecnológico; requiere participantes dispuestos a operar de forma constante.

Aquí es donde la discusión se vuelve más estructural. Para que los RWA evolucionen hacia un mercado profundo y eficiente, es necesario que exista una base sólida de capital —proporcionada por inversionistas institucionales o fondos— y, al mismo tiempo, actores especializados que conviertan ese capital en liquidez efectiva a través de estrategias de market making.

En este contexto, las stablecoins emergen como un componente clave. De acuerdo con Binance Research, el suministro total de estos activos se mantuvo en torno a los USD 315.000 millones durante febrero de 2026, registrando un crecimiento mensual del 3%, incluso cuando la capitalización total del mercado cripto se contrajo más de 22%.

Este comportamiento refleja un cambio importante en la dinámica del mercado: el capital no está saliendo del ecosistema, sino que se está reubicando dentro de él. Las stablecoins funcionan, en la práctica, como una reserva de liquidez digital, permitiendo a los inversionistas mantenerse dentro del sistema y reaccionar rápidamente ante nuevas oportunidades.

Para los mercados de RWA, esto representa una ventaja estructural. La capacidad de movilizar capital de forma casi instantánea, sin fricciones bancarias, facilita tanto la entrada de inversionistas como la operación de market makers. Además, permite conectar liquidez global con activos locales, ampliando el alcance de las emisiones tokenizadas.

Sin embargo, el desarrollo de este ecosistema no será automático. La existencia de liquidez requiere incentivos claros: estructuras de fees atractivas, acceso preferencial a emisiones, esquemas de participación en spreads y, en algunos casos, la integración de market makers desde la fase inicial de estructuración.

Sin estos elementos, el riesgo es que la tokenización se limite a resolver el problema del financiamiento en el mercado primario, pero no logre construir mercados secundarios funcionales. Esto restringiría su potencial y limitaría su adopción a nichos específicos.

En última instancia, la evolución de los RWA no dependerá únicamente de la innovación tecnológica o del marco regulatorio. Dependerá de la capacidad de construir mercados líquidos, donde comprar y vender sea una posibilidad real y constante. En ese escenario, los market makers y los proveedores de liquidez no son un complemento: son la infraestructura invisible que sostiene todo el sistema.

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