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Kevin Rivera
Escrito por Kevin Rivera,Redactor de plantilla
Fernando Quirós
Revisado por Fernando Quirós,Editor de plantilla

Fondos, bitcoin o DeFi: el nuevo dilema para gestionar la liquidez empresarial

La elección, más que una competencia entre modelos, depende del nivel de riesgo y la estrategia financiera de cada organización.

Fondos, bitcoin o DeFi: el nuevo dilema para gestionar la liquidez empresarial
Análisis

En la gestión financiera corporativa, los excedentes de liquidez representan tanto una oportunidad como una responsabilidad. Mantener capital ocioso en cuentas corrientes implica un costo de oportunidad, por lo que muchas empresas buscan instrumentos que permitan generar rendimientos mientras conservan acceso relativamente rápido a esos recursos.

Durante décadas, los fondos de inversión tradicionales han sido uno de los instrumentos más utilizados para esta función. En El Salvador, por ejemplo, el crecimiento reciente de estos vehículos refleja su papel dentro de las estrategias de tesorería empresarial. A enero de 2026, el patrimonio total de los fondos de inversión abiertos y cerrados alcanzó USD 1.978,1 millones, según datos de la Superintendencia del Sistema Financiero.

En este contexto, fondos como el Fondo Abierto Renta Liquidez han ganado relevancia entre empresas que buscan alternativas de corto plazo con bajo riesgo. Este tipo de instrumentos suele invertir principalmente en depósitos bancarios, títulos bursátiles y otros activos líquidos, lo que permite mantener estabilidad y liquidez diaria. 

Sin embargo, el ecosistema financiero global está experimentando cambios que amplían el menú de alternativas disponibles para la gestión de liquidez corporativa. Uno de los fenómenos más visibles es el crecimiento de bitcoin como activo dentro de balances empresariales.

En los últimos años ha surgido una tendencia conocida como “estrategia de tesorería bitcoin”, en la que compañías mantienen parte de su reserva de valor en esta moneda digital. Actualmente, más de 160 instituciones, entre empresas públicas, privadas y gobiernos, poseen bitcoin en sus balances, acumulando más de 1,7 millones de BTC con un valor superior a USD 122.000 millones, según el sitio especializado BitcoinTreasuries.net.

En algunos casos, estas decisiones responden a estrategias de cobertura frente a inflación o a la búsqueda de activos con potencial de apreciación a largo plazo. Empresas como Strategy —antes conocida como MicroStrategy— lideran este enfoque, con cientos de miles de bitcoins adquiridos como parte de su estrategia financiera.

No obstante, el comportamiento de bitcoin también refleja una característica que las empresas deben considerar: su volatilidad. Por ejemplo, el activo alcanzó un máximo cercano a USD 126.000 en 2025, antes de experimentar correcciones importantes en los meses siguientes.

Este tipo de variaciones explica por qué muchas organizaciones analizan cuidadosamente el porcentaje de su tesorería que podría destinarse a activos digitales, especialmente cuando su prioridad es preservar liquidez o estabilidad financiera.

Además de bitcoin, el ecosistema de finanzas descentralizadas (DeFi) ha comenzado a ofrecer otras alternativas para colocar capital. Plataformas basadas en contratos inteligentes permiten generar rendimientos mediante préstamos, provisión de liquidez o staking de activos digitales. En algunos casos, estos mecanismos pueden ofrecer retornos superiores a los instrumentos tradicionales, aunque también implican riesgos asociados a la tecnología, la regulación y la liquidez de los mercados.

Mirando hacia el futuro, otro factor que podría transformar este panorama es la tokenización de activos financieros. La posibilidad de emitir instrumentos tokenizados —como bonos, participaciones en fondos o activos del mundo real— podría permitir que empresas accedan a mercados secundarios digitales con mayor eficiencia y transparencia.

Sin embargo, para que este modelo alcance su potencial, será necesario fortalecer la infraestructura de liquidez en mercados secundarios regulados de activos digitales. Sin profundidad de mercado, incluso los activos tokenizados más innovadores enfrentan dificultades para atraer capital institucional.

En última instancia, la discusión entre fondos tradicionales, bitcoin o instrumentos DeFi no necesariamente se trata de elegir un ganador. Cada opción responde a objetivos distintos dentro de la gestión financiera empresarial.

Mientras algunos instrumentos priorizan estabilidad y liquidez inmediata, otros buscan exposición a activos con mayor potencial de crecimiento. En ese equilibrio entre rendimiento y riesgo es donde las empresas definen, cada vez más, cómo y dónde colocar su liquidez disponible.

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.