Un dato poco discutido está comenzando a cambiar la forma en que se entiende la tokenización en los mercados financieros. Según el informe “El caso para la tokenización del colateral”, elaborado por Nasdaq en conjunto con ValueExchange, una parte relevante del colateral utilizado globalmente —hasta un 25%— no genera rendimiento alguno, lo que evidencia una ineficiencia estructural dentro del sistema financiero tradicional.
Lejos de ser un problema menor, esta cifra apunta a un fenómeno más profundo: grandes volúmenes de capital permanecen inmovilizados, no por falta de demanda, sino por limitaciones operativas. El análisis señaló que esta situación se explica principalmente por prácticas diseñadas para mitigar riesgos en un sistema que aún depende de procesos manuales, tiempos de liquidación prolongados y baja certeza en la entrega de activos.
En la práctica, esto se traduce en dos comportamientos clave. Por un lado, las instituciones tienden a sobrecolateralizar sus posiciones, es decir, aportar más garantías de las necesarias para evitar fallos en la liquidación. Por otro, adelantan la entrega de colateral —muchas veces durante la noche o incluso días antes— para asegurarse de cumplir con sus obligaciones. El resultado es un volumen considerable de activos que queda “atrapado” sin generar intereses.
Esta dinámica no es casual. El estudio expuso que el peso de los costos operativos dentro del sistema financiero es significativamente alto. En algunos segmentos, como los derivados extrabursátiles, estos costos pueden representar hasta el 57% del total de una transacción, mientras que en operaciones de financiamiento de valores alcanzan cerca del 50%. Además, cerca del 70% de las instituciones reporta problemas diarios en procesos de conciliación y entrega de activos, lo que evidencia que la infraestructura actual sigue dependiendo en gran medida de procesos manuales.
En este contexto, la tokenización empieza a perfilarse no como una innovación opcional, sino como una respuesta directa a estas ineficiencias. A diferencia del sistema tradicional, donde la transferencia de colateral puede tardar horas o incluso días, los activos tokenizados permiten una liquidación prácticamente instantánea, con mayor certeza en la entrega y menor necesidad de buffers de seguridad.
El documento indicó que la implementación de colateral tokenizado podría reducir en un 13,4% las fallas en las operaciones, además de disminuir los costos operativos en aproximadamente un 12% y reducir el exceso de colateral en niveles similares. Aunque estos porcentajes puedan parecer moderados, su impacto agregado es significativo cuando se considera la escala del sistema financiero global.
Más allá de la eficiencia operativa, el verdadero potencial está en la generación de ingresos adicionales. El informe detalló que las grandes instituciones financieras podrían desbloquear hasta USD 346 millones anuales en ingresos por intereses al movilizar colateral que actualmente permanece inactivo. Incluso para actores de menor tamaño, el impacto es relevante, con estimaciones de hasta USD 7,7 millones adicionales al año.
Este cambio de enfoque redefine la narrativa alrededor de la tokenización. Durante años, el debate se centró en su potencial para transformar activos o democratizar el acceso a inversiones. Sin embargo, la evidencia actual sugiere que su principal valor podría estar en optimizar lo que ya existe, eliminando fricciones y liberando capital atrapado dentro del sistema.
El análisis también subrayó que esta transformación ya no es teórica. Más del 50% de las instituciones encuestadas espera implementar soluciones de colateral tokenizado para 2026, lo que refleja un cambio de mentalidad: la tokenización está pasando de la experimentación a la ejecución.
En paralelo, esta tendencia se conecta con otros desarrollos clave dentro del ecosistema digital, particularmente con el crecimiento de las stablecoins. Si el problema central del colateral es su falta de movilidad y eficiencia, las stablecoins ofrecen una capa de liquidez inmediata que puede complementar estos sistemas tokenizados. En conjunto, ambas tecnologías apuntan a un mismo objetivo: acelerar la circulación del capital dentro de los mercados.
No obstante, el camino hacia una adopción masiva no está exento de desafíos. El estudio advirtió sobre barreras regulatorias, costos de implementación, riesgos asociados a la fragmentación de liquidez y la necesidad de operar sistemas híbridos durante varios años. Además, la falta de claridad legal sobre la propiedad y recuperación de activos tokenizados sigue siendo un punto crítico.
Aun así, el mensaje de fondo es claro: el sistema financiero tradicional enfrenta una ineficiencia estructural que no puede ignorar. En ese contexto, la tokenización no surge únicamente como una innovación tecnológica, sino como una herramienta para resolver un problema concreto y cuantificable.
Más que una revolución repentina, el cambio será gradual. Pero si algo deja claro este diagnóstico es que, en un entorno donde cada punto porcentual de eficiencia cuenta, liberar ese 25% de capital inactivo podría marcar una diferencia sustancial en la forma en que operan los mercados globales.
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